Mis libros y yo. La experiencia de arder en palabras de otros.
Tenía doce años cuando leí mi primer libro, era la historia de “Mujercitas” de Louisa May Alcott. Fue una buena elección porque logró atrapar a la adolescente que era en ese entonces al hábito de la lectura. Aunque más que por interés propio la inquietud nació por imitación. Desde que recuerdo mis padres siempre han sido frecuentes lectores y gracias a ello tuve un acceso fácil a los libros, todavía los sigo tomando de su estudio.
Leer me fue inculcado como un deber y una virtud, pero no me rebele contra ello a pesar de estar en una edad donde hay una tendencia casi automática a desafiar lo establecido. Al contrario, los libros eran como un escape donde podía encontrar redactadas mis inquietudes. Hasta ahora caigo en la cuenta que pocas veces tuve libros para mi edad como de aventuras, ciencia ficción y de magia que podían encantar a cualquier noñito de mi edad. Mis lecturas siempre fueron de adultos sin contar el de Mujercitas y Juventud en Éxtasis de Carlos Cuauhtémoc Sánchez que ese tiempo estaba muy de moda.
Por mis ojos pasaron libros de Herman Hesse, Carlos Fuentes, Francisco Martín Moreno, Mika Waltari, Rosario Castellanos, Edmundo Valadés, León Uris, Albert Camus, Mario Vargas Llosa, Isabel Allende, Rómulo Gallegos, Taylor Cadwell, y autores mexicanos como Mariano Azuela. Las clases de literatura de la preparatoria y universidad me obligaron a leer y conocer personajes como Gabriel García Márquez, José Saramago, Julio Cortazar, José Emilio Pacheco, Elena Garro, Octavio Paz, Mario Benedetti, Jean Paul Sartre, Guillermo Cabrera Infante, Humberto Eco y una larga lista más. Mis escritor favorito de ese tiempo era Jorge Volpi por en Busca de Klingsor. El programa académico siempre se vio favorecido hacia los autores latioamericanos y mexicanos.
Fue hasta que salí de la universidad que conocí otro género y otros autores clásicos y modernos. El taller de ensayo literario me mostró la manera de conjugar las ideas con el buen escribir y leí por primera vez en mi vida obras de Oscar Wilde, Henry Thoreau, Chesterton, Goethe, Dante Alighieri, Milan Kundera, Oliver Sacks, Alfonso Reyes y muchos más. Mi memoria no es muy buena guardando nombres, y ya no escribo en una lista los libros que voy leyendo.
Esta añoranza, porque esto es, apareció porque después de algún periodo de inactivad literaria otra vez me he volcado a los libros y he sentido una tremenda necesidad de no despejar mis ojos de ellos. Durante el último mes he terminado tres obras de un volumen considerable convirtiéndome en una devora libros. Ya había notado que leía un poco más rápido que los demás pero se me había olvidado que tenía esta habilidad.
Sin programas académicos ahora me siento en la libertad de elegir mis propias lecturas, aunque no lo hago libremente, casi no los compro, los pido prestados y los hurto del estudio de mis papás. Sin embargo, he notado que las últimas historias tienen efectos cada vez más profundos en mi espíritu, no sé si sea por la cualidad del propio libro, sino porque estoy dispuesta a dejarme influenciar.
Mis últimas lecturas han incluido a Simone de Beavour “La Mujer Rota”, el cual agitó las aguas que llevaba dentro hasta provocarme un colapso emocional. Con “Demian” de Herman Hesse logré aceptar y reconciliarme con mi lado malvado, asumiéndolo como parte de mí. Me perdoné algunas faltas. Dostoievski “El jugador” conocí la naturaleza de los rusos y me habló de cómo las pasiones y ambiciones destruyen a cualquier carácter tibió. Murakami me hizo disfrutar de un libro como no lo hacía en años, y uno de sus personajes me ayudó a identificar mis emociones actuales al grado que terminé imitando a su personaje con su corte de cabello. Agradezco a Jostein Gaarder que haya podido resumirme y explicarme la filosofía con peras y manzanas con el “Mundo de Sofía”, y con ello liberé a la inquisidora que llevó dentro que no solo me obliga a contestarme preguntas, sino me ayudó a formar mi propia idea de Dios. Hoy terminé con “La Columna de Hierro” de Taylor Cadwell, fue un placer conocer a Marco Antonio Tulio Cicerón y descubrir que la sociedad de ahora se parece a la romana de aquellos tiempos. Me quedó claro que hay pocos hombres virtuosos y que el hombre es corrupto desde que nace. Sentí una profunda identificación con Marco Tulio cuando tenía que enfrentarse a sí mismo, y refrendó mi admiración por la autora que me enseñó nuevas palabras y me mantuvo al filo de las páginas.
Con todos estos recuerdos y evocaciones creo que los libros me sirven para invertir las horas muertas, hacer expediciones al interior de mi razón y sentimientos. Para provocar a mi espíritu, para encontrar respuestas. Paralelamente para la ortografía y la erudición, pero son cosas que para mí pasan a segundo grado. Esta es la regla, libro que no encienda mi persona, libro que no permitiré que pasé por mis ojos. Me gusta arder en palabras de otros.
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martes, 12 de enero de 2010
miércoles, 16 de diciembre de 2009
El mundo del pájaro que da cuerda al mundo
¿Cómo poder explicar un principio que no encaja en ninguna de las figuras, palabras y sinónimos que se han creado para entender lo qué es primero y es después? Se podría pensar que primero es la luz y luego la oscuridad. Todo se ordena cronológicamente, el tiempo es el gran organizador de este mundo. Sin embargo no logro entender al tiempo. Se dice que se consume de un punto a otro, recorriendo una larga distancia, como el nacimiento y la muerte. Pero a la misma vez es cíclico y da vueltas sin parar, como el amanecer y el anochecer.
Si es que no me queda otra salida que emplear el tiempo lo haré, pero inversamente, porque el principio de lo que quiero relatar comienza cuando cualquier rastro de luz resbala en alguna pared como lágrimas de un fino vino hasta llenar el espacio con una oscuridad cegadora. La falta de luz es la puerta de entrada a un mundo diferente, ambiguo, siniestro; pero creo que a la misma vez más certero que el mundo real.
Este mundo es intangible. Yo lo percibo como si fuera construido con algún líquido espeso, al tocarlo da la misma sensación como cuando colocamos uno de nuestros dedos sobre una pantalla plana. Quizás haya otro tipo de definiciones o percepciones del mismo, yo expongo la mía.
Se dice que ahí donde habita el inconsciente, la profundidad de nuestro yo. A ese mundo se le da muy poca credibilidad porque llega a rayar en lo fantástico y lo irreal. Por su naturaleza se le puede juzgar de esa manera, pero por las acciones que suceden en él creo que es el mundo de la verdad. A oscuras existe el bien y el mal, jamás se entremezclan y tratan de disfrazarse como cuando están expuestos a la luz. La verdadera fuerza de cada individuo, así como sus verdaderos anhelos y carencias se manifiestan sin tapujos en la intimidad de la negrura.
En ese mundo sin luz no se omite la verdad, sino más bien se esconde detrás de signos. Porque siendo sinceros ¿quién esta preparado para saber toda la verdad? ¿quién podría mantenerse cuerdo conociéndola de un solo bocado? Coincido en que hay cosas que es mejor no saber... pero si uno busca la verdad tarde o temprano la encuentra. Hay que saber que el precio por ella siempre es alto.
Me tomo el privilegio de hablar de ese mundo porque lo conozco mucho más que otros. Cuando estoy de regreso a la luz, siempre logró recordar la mayor información posible aunque a veces me sea difícil ponerlo sobre palabras. Y no sé porque, pero siento lástima de las personas que no son capaces de recordar sus sueños. Decir que lo conozco no quiere decir que lo entienda. Decir que lo conozco no quiere decir que sepa de sus totalidad, yo sólo conozco dos partes de él, mi propio mundo a oscuras y la Crónica Del Pájaro Que Da Cuerda Al Mundo.
Sin duda yo le prestaría la novela larga de Murakami a la primera persona que me topara jactándose de ser la incrédula y escéptica, y que le jurara amor eterno a la razón. Creo que después de una dosis de 903 páginas (son las que tiene la edición que leí), regresaría sin tanta certeza del mundo exterior, pero con el alivio de haberse encontrado consigo mismo.
La novela del ilustre best seller japonés que repudia los premios y las apariciones en prensa, es una de las más emocionantes y entretenidas que he leído en mi vida. Debo de confesar que siempre que cerraba el libro terminaba con una ligera nausea, pero no era porque su escritura fuera difícil, al contrario, me gusta que se exprese de una manera ligera y sencilla, digamos que se puede leer con la misma facilidad con la que se vive un sueño. Mi afectación física se debe a que cuando abría el libro era como si al igual que el señor Okada yo también bajará al fondo del pozo seco. Tenía un viaje fuera de lo normal.
Murakami es un maestro del suspenso y un gran creador de personajes. A pesar de ir coleccionando pistas a lo largo del libro hasta las últimas páginas me mantuvo en ascuas, no me jacto de ser muy inteligente, pero juro que la verdad solo se conoce hasta el último capítulo. Lo más entretenido de este libro son los personajes que aparecen y desaparecen, cada uno con su historia, cada uno buscándose a sí mismo, y cada uno realizando cambios en su propia existencia.
Si tuviera que describir la historia, usarías las mismas palabras de los primero párrafos. Oscuridad, tiempo, bien, mal, laberintos, sueños, pozos, agua, magia, pájaro que da cuerda, personajes extraños. No necesito más.
Otra cosa que me encantó del libro y de la escritura de Murakami, es que pesar de que el mundo que describe es muy ambiguo y la historia se desarrolla de una manera muy ambigua-es de mi interés resaltar la palabra ambigüedad-es un libro es extremadamente redondo. Al principio del libro parece que todo va a ningún lado, todos los personajes hablan sin querer ser concretos, no sé puede ni adivinar cuál es el hilo conductor; pero increíblemente todo encaja perfecto, y al final no queda ni un solo hueco.
Por lo que para mi Murakami en esta novela se presenta como un escritor inteligente, que todo el tiempo tiene claro hacia donde quiere llevar la historia y por supuesto, darnos unas mareaditas y siempre jugar con nuestra emoción.
Para quien me conoce, sabe que siempre me tomo las cosas demasiado personales, y con La Crónica Del Pájaro Que Da Cuerda Al Mundo no es la excepción. Creta Kanoo es una mujer que su hermana la usa como médium ya que fue ultrajada y se quedó vacía. Su hermana Malta Kanoo decía que yendo y viniendo por los egos de las demás personas era probable que de esa manera se construyera un nuevo yo. Un día decide renunciar a ser médium y buscar su propia identidad y empezar de nuevo, y lo primero que hace es ir a la peluquería y cortarse el pelo corto muy corto. Creo que su historia tocó algo dentro de mi mundo interior y fui contagiada.
Yo también puedo decir, igual que May Kasahara, que haber conocido al señor pájaro-que-da-cuerda-al-mundo también me cambió. Porque por alguna extraña razón cuando leí ese capítulo no recordé lo que soñé, abrí los ojos y sabía que también debía cortarme el cabello. Y eso fue lo primero que hice al levantarme.
La Crónica del Pájaro Que Da Cuerda Al Mundo, es una aventura en un mundo fantástico donde el bien y el mal pelean desde sus trincheras. Existe la verdad pero siempre se encuentra oculta esperando ser descubierta. Es imposible leer la historia con la razón, es mejor hacerlo como si siguiéramos un sueño. Y al final es una novela que toca nuestro propio mundo interior, con suerte como la mía, hasta se les revela una parte importante de su yo.
Si es que no me queda otra salida que emplear el tiempo lo haré, pero inversamente, porque el principio de lo que quiero relatar comienza cuando cualquier rastro de luz resbala en alguna pared como lágrimas de un fino vino hasta llenar el espacio con una oscuridad cegadora. La falta de luz es la puerta de entrada a un mundo diferente, ambiguo, siniestro; pero creo que a la misma vez más certero que el mundo real.
Este mundo es intangible. Yo lo percibo como si fuera construido con algún líquido espeso, al tocarlo da la misma sensación como cuando colocamos uno de nuestros dedos sobre una pantalla plana. Quizás haya otro tipo de definiciones o percepciones del mismo, yo expongo la mía.
Se dice que ahí donde habita el inconsciente, la profundidad de nuestro yo. A ese mundo se le da muy poca credibilidad porque llega a rayar en lo fantástico y lo irreal. Por su naturaleza se le puede juzgar de esa manera, pero por las acciones que suceden en él creo que es el mundo de la verdad. A oscuras existe el bien y el mal, jamás se entremezclan y tratan de disfrazarse como cuando están expuestos a la luz. La verdadera fuerza de cada individuo, así como sus verdaderos anhelos y carencias se manifiestan sin tapujos en la intimidad de la negrura.
En ese mundo sin luz no se omite la verdad, sino más bien se esconde detrás de signos. Porque siendo sinceros ¿quién esta preparado para saber toda la verdad? ¿quién podría mantenerse cuerdo conociéndola de un solo bocado? Coincido en que hay cosas que es mejor no saber... pero si uno busca la verdad tarde o temprano la encuentra. Hay que saber que el precio por ella siempre es alto.
Me tomo el privilegio de hablar de ese mundo porque lo conozco mucho más que otros. Cuando estoy de regreso a la luz, siempre logró recordar la mayor información posible aunque a veces me sea difícil ponerlo sobre palabras. Y no sé porque, pero siento lástima de las personas que no son capaces de recordar sus sueños. Decir que lo conozco no quiere decir que lo entienda. Decir que lo conozco no quiere decir que sepa de sus totalidad, yo sólo conozco dos partes de él, mi propio mundo a oscuras y la Crónica Del Pájaro Que Da Cuerda Al Mundo.
Sin duda yo le prestaría la novela larga de Murakami a la primera persona que me topara jactándose de ser la incrédula y escéptica, y que le jurara amor eterno a la razón. Creo que después de una dosis de 903 páginas (son las que tiene la edición que leí), regresaría sin tanta certeza del mundo exterior, pero con el alivio de haberse encontrado consigo mismo.
La novela del ilustre best seller japonés que repudia los premios y las apariciones en prensa, es una de las más emocionantes y entretenidas que he leído en mi vida. Debo de confesar que siempre que cerraba el libro terminaba con una ligera nausea, pero no era porque su escritura fuera difícil, al contrario, me gusta que se exprese de una manera ligera y sencilla, digamos que se puede leer con la misma facilidad con la que se vive un sueño. Mi afectación física se debe a que cuando abría el libro era como si al igual que el señor Okada yo también bajará al fondo del pozo seco. Tenía un viaje fuera de lo normal.
Murakami es un maestro del suspenso y un gran creador de personajes. A pesar de ir coleccionando pistas a lo largo del libro hasta las últimas páginas me mantuvo en ascuas, no me jacto de ser muy inteligente, pero juro que la verdad solo se conoce hasta el último capítulo. Lo más entretenido de este libro son los personajes que aparecen y desaparecen, cada uno con su historia, cada uno buscándose a sí mismo, y cada uno realizando cambios en su propia existencia.
Si tuviera que describir la historia, usarías las mismas palabras de los primero párrafos. Oscuridad, tiempo, bien, mal, laberintos, sueños, pozos, agua, magia, pájaro que da cuerda, personajes extraños. No necesito más.
Otra cosa que me encantó del libro y de la escritura de Murakami, es que pesar de que el mundo que describe es muy ambiguo y la historia se desarrolla de una manera muy ambigua-es de mi interés resaltar la palabra ambigüedad-es un libro es extremadamente redondo. Al principio del libro parece que todo va a ningún lado, todos los personajes hablan sin querer ser concretos, no sé puede ni adivinar cuál es el hilo conductor; pero increíblemente todo encaja perfecto, y al final no queda ni un solo hueco.
Por lo que para mi Murakami en esta novela se presenta como un escritor inteligente, que todo el tiempo tiene claro hacia donde quiere llevar la historia y por supuesto, darnos unas mareaditas y siempre jugar con nuestra emoción.
Para quien me conoce, sabe que siempre me tomo las cosas demasiado personales, y con La Crónica Del Pájaro Que Da Cuerda Al Mundo no es la excepción. Creta Kanoo es una mujer que su hermana la usa como médium ya que fue ultrajada y se quedó vacía. Su hermana Malta Kanoo decía que yendo y viniendo por los egos de las demás personas era probable que de esa manera se construyera un nuevo yo. Un día decide renunciar a ser médium y buscar su propia identidad y empezar de nuevo, y lo primero que hace es ir a la peluquería y cortarse el pelo corto muy corto. Creo que su historia tocó algo dentro de mi mundo interior y fui contagiada.
Yo también puedo decir, igual que May Kasahara, que haber conocido al señor pájaro-que-da-cuerda-al-mundo también me cambió. Porque por alguna extraña razón cuando leí ese capítulo no recordé lo que soñé, abrí los ojos y sabía que también debía cortarme el cabello. Y eso fue lo primero que hice al levantarme.
La Crónica del Pájaro Que Da Cuerda Al Mundo, es una aventura en un mundo fantástico donde el bien y el mal pelean desde sus trincheras. Existe la verdad pero siempre se encuentra oculta esperando ser descubierta. Es imposible leer la historia con la razón, es mejor hacerlo como si siguiéramos un sueño. Y al final es una novela que toca nuestro propio mundo interior, con suerte como la mía, hasta se les revela una parte importante de su yo.
sábado, 4 de noviembre de 2006
Henry Thoreau, un pensador de cabecera.
¿Será verdad que el gringo es estupido, o solamente un mito como decir que el mexicano es pachanguero y flojo?
Sin duda hay sus excepciones, aunque muerto, Henry Thoreau es uno de los pensadores americanos más cuerdos que he conocido. Debido al taller de Ensayo que asisto (COMERCIAL: comenzamos un nuevo ciclo en la JoseLuisa anímense a conocer este género literario) me he topado con dos de sus obras, Pasear y la Desobediencia Civil.
Éste último creo que debido a la coyuntura actual es OBLIGATORIO leerlo, aprendamos a ser buenos ciudadanos desobedeciendo a la maquina gubernamental ¿polémico verdad? Y eso que les falta leerlo, les dejo el link y me comprometo otro día con más calma y menos gente a relatar mis puntos de vista.
http://thoreau.eserver.org/spanishcivil.html
Sin duda hay sus excepciones, aunque muerto, Henry Thoreau es uno de los pensadores americanos más cuerdos que he conocido. Debido al taller de Ensayo que asisto (COMERCIAL: comenzamos un nuevo ciclo en la JoseLuisa anímense a conocer este género literario) me he topado con dos de sus obras, Pasear y la Desobediencia Civil.
Éste último creo que debido a la coyuntura actual es OBLIGATORIO leerlo, aprendamos a ser buenos ciudadanos desobedeciendo a la maquina gubernamental ¿polémico verdad? Y eso que les falta leerlo, les dejo el link y me comprometo otro día con más calma y menos gente a relatar mis puntos de vista.
http://thoreau.eserver.org/spanishcivil.html
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