sábado, 31 de julio de 2010
=)
La espontaniedad, la improvisación y mis nuevos tenis negros... me regalaron un sábado a salvo... se puede, claro que se puede, seguir adelante.
I wanna life...
Soltera y sin compromisos,
mi mejor amigo de party time se acaba de ir a vivir a otra ciudad.
Mi hermana se regresó a su ciudad.
En pocas palabras.. estoy jodida jajaja.
Sábado, sin planes, y con ganas de escapar de la rutina.
I wanna life, i wanna dance... la canción del sàbado....
Y no sé que jodidos toca Goldfrapp, ¿electro-pop? Pero me encanta. Head First es más easylistening, pero no deja de agradarme tu toque "girly".
mi mejor amigo de party time se acaba de ir a vivir a otra ciudad.
Mi hermana se regresó a su ciudad.
En pocas palabras.. estoy jodida jajaja.
Sábado, sin planes, y con ganas de escapar de la rutina.
I wanna life, i wanna dance... la canción del sàbado....
Y no sé que jodidos toca Goldfrapp, ¿electro-pop? Pero me encanta. Head First es más easylistening, pero no deja de agradarme tu toque "girly".
miércoles, 28 de julio de 2010
La canción de diario....
Yo no veo otra salida, no quiero ver pasar la vida sin que la vida pase a través de mí, y aunque falte tal vez bastante, tengo tiempo y tengo paciencia, porque te quiero en mi existencia de cualquier modo.
Si, tengo tiempo y tengo paciencia, claro, para jugar como las niñas aunque tenga que aguantarme las ganas de llegar de un salto.
Quizàs la lección esta vez sea: Aprender a esperar por las cosas que sí valen la pena... ¡Blog, por què esto me pego tan fuerteeeee! Yo debería de estar de luto ¿por qué? ¿por qué? =S
Si, tengo tiempo y tengo paciencia, claro, para jugar como las niñas aunque tenga que aguantarme las ganas de llegar de un salto.
Quizàs la lección esta vez sea: Aprender a esperar por las cosas que sí valen la pena... ¡Blog, por què esto me pego tan fuerteeeee! Yo debería de estar de luto ¿por qué? ¿por qué? =S
martes, 27 de julio de 2010
Soy tu fan..
Llegué media hora tarde, mis tacones sonaban por toda la agencia. Me reprochaba el tiempo atrasado y mi look de un día de oficina pesado. Todos estaban ya presentes, con las computadoras portátiles encendidas y a cinco minutos de haber comenzado la junta.
Me incorporé rápidamente y en silencio, al final de la mesa, en el punto exacto donde no encontrarme con tu mirada. Tú exponías los puntos, hablabas de tus ideas y yo trataba de concentrarme en teclear cualquier cosa en la notebook, no podía verte a la cara, porque sabía que esa sonrisa delatora podría revelarse en mis labios.
Te veías tan guapo como siempre, ahora con tu suéter café, tus jeans y tenis. Todo un creativo sin pretensiones de extravagancia. ¿Cuándo me di cuenta que realmente me gustabas? Quizás a la tercera vez que te vi con tu camisa de leñador. Me gusta tu altura, la forma de tu espalda, tus brazos masculinos y tus piernas torneadas. Me gusta tu sonrisa que regalas tan espontáneamente. Me gusta tu amabilidad y tu paciencia. Hasta tu nariz y tus labios gruesos.
Y sentada al otro extremo de la sala en momentos pienso en ti, ¿en cómo serás? ¿Si tendrás una novia? ¿Qué harás los fines de semana? ¿Qué música te gustara? ¿Te gusta Morrissey?
Trato de no mirarte, trato no hablar para no hacerme notar. Y por fin llega ese momento, el mejor de mi día. Quitas los ojos de la pantalla y los diriges directo a mí, en cuanto me cruzó con tu mirada evidentemente muevo los ojos hacia otra dirección, escapando del contacto directo contigo. Y terminó con ese momento.
Es muy probable que ni siquiera lo hayas notado, tal vez no fue tu intensión buscarme la cara, es más, pudiera ser que ni siquiera te dirigiste a mí.
Cuando me despido de ti me das la mano, pero yo te tomó del hombro sin aceptarte el saludo y te beso convencionalmente, con un beso frio, muy formal. Sales corriendo de la sala de juntas, y otra vez, como todas las semanas me quedó con las ganas de conocerte.
Quisiera actuar naturalmente pero no puedo evidenciar lo que provocas en mí, por eso mi frialdad y por eso mi silencio. Tú no te imaginas, ni siquiera te pasa por la cabeza que ahora escribo sobre ti, y que alimento mi imaginación con tu persona.
Eres un gustito secreto, de esos que sé disfruta tener, una ilusión que se conserva en una caja de cristal, y se cuida para no romperse. Y quizás algún día, con mucho más valor, y más confianza te pueda decir -¿quieres salir conmigo?
Me incorporé rápidamente y en silencio, al final de la mesa, en el punto exacto donde no encontrarme con tu mirada. Tú exponías los puntos, hablabas de tus ideas y yo trataba de concentrarme en teclear cualquier cosa en la notebook, no podía verte a la cara, porque sabía que esa sonrisa delatora podría revelarse en mis labios.
Te veías tan guapo como siempre, ahora con tu suéter café, tus jeans y tenis. Todo un creativo sin pretensiones de extravagancia. ¿Cuándo me di cuenta que realmente me gustabas? Quizás a la tercera vez que te vi con tu camisa de leñador. Me gusta tu altura, la forma de tu espalda, tus brazos masculinos y tus piernas torneadas. Me gusta tu sonrisa que regalas tan espontáneamente. Me gusta tu amabilidad y tu paciencia. Hasta tu nariz y tus labios gruesos.
Y sentada al otro extremo de la sala en momentos pienso en ti, ¿en cómo serás? ¿Si tendrás una novia? ¿Qué harás los fines de semana? ¿Qué música te gustara? ¿Te gusta Morrissey?
Trato de no mirarte, trato no hablar para no hacerme notar. Y por fin llega ese momento, el mejor de mi día. Quitas los ojos de la pantalla y los diriges directo a mí, en cuanto me cruzó con tu mirada evidentemente muevo los ojos hacia otra dirección, escapando del contacto directo contigo. Y terminó con ese momento.
Es muy probable que ni siquiera lo hayas notado, tal vez no fue tu intensión buscarme la cara, es más, pudiera ser que ni siquiera te dirigiste a mí.
Cuando me despido de ti me das la mano, pero yo te tomó del hombro sin aceptarte el saludo y te beso convencionalmente, con un beso frio, muy formal. Sales corriendo de la sala de juntas, y otra vez, como todas las semanas me quedó con las ganas de conocerte.
Quisiera actuar naturalmente pero no puedo evidenciar lo que provocas en mí, por eso mi frialdad y por eso mi silencio. Tú no te imaginas, ni siquiera te pasa por la cabeza que ahora escribo sobre ti, y que alimento mi imaginación con tu persona.
Eres un gustito secreto, de esos que sé disfruta tener, una ilusión que se conserva en una caja de cristal, y se cuida para no romperse. Y quizás algún día, con mucho más valor, y más confianza te pueda decir -¿quieres salir conmigo?
lunes, 26 de julio de 2010
Tu agonía.
Dime que se siente abrir los ojos y sentirte solo. Estás en ese cuarto frio, en una cama dura que parece camilla de los años cincuenta. Hace frio, la luz del sol que se cuela por una ventana empañada te lastima los ojos y te hace despertar. Tiemblas, juntas tus manos, llevas tus rodillas al pecho buscando calor en tu propio cuerpo. Ahí yaces, famélico, débil.
No puedes pensar, aprietas los dientes para no tiritar. Tu piel morena se pinta de blanco, tu desnudez expone lo que escondes debajo de tus sonrisas falsas. Siempre haz sido un maestro de las formas, malabarista de los supuestos, consagrado de la virtud, pero siempre sin fondos, sin compromisos, sin humanidad. Un maniquí mecánico que busca ser perfecto por fuera y devora arte para adornarse, pero no para humanizarse.
Y ahora ahí estás, solo, nadie te espera. Las musas que velaban tu sueño se fueron una a una y poco a poco. Las ninfas que quisiste tener como mascotas soltaron la correa y se largaron a caminar por el mundo. Ninguna te llama, ninguna te felicita en tus cumpleaños, y algunas ni siquiera te devuelven el saludo cuando te ven por la calle. Ninguna quiere volver, festejan su libertad lamentan por la siguiente víctima tuya.
Esas son tus mujeres, las que caminan escondiendo los golpes que les diste bajo sonrisas asesinas. Que llevan marcas en el cuello porque la asfixiaste con tu control. Sus ojos siempre van hinchados de sangre, por las lágrimas que les obligaste a derramar para tu auto veneración.
Asomas la cara por la ventana y vuelves a ver a esas ninfas. Tan lejos de tí, tan bellas en sus vestidos, con los cabellos resplandecientes y los labios color rojo manzana. Y felices, con anillos y guitarras al lado de otros hombres que se ganaron el derecho de hacerlas plenas.
Anda, dime que se siente, que todas salgan corriendo de tu lado, con más ganas de huir que de construir puentes contigo. Tus palabras envenenadas tratan de herir mi espíritu e interrumpir mi sueño, no lo intentes, es imposible, yo vivo custodiada por el alma de los hombres que ame, se llevaron su cuerpo pero me dejaron su espíritu. El amor ilumina mi pieza.
Por eso no me digas que ahora entiendes muchas cosas, porque yo las tuyas las entendí desde hace mucho tiempo, y fui la única que tuvo el valor de volver a tocar a tu puerta, me despediste con piedras. Te inventas un corazón de hierro manipulado por la razón, lo sobrevaloras.
Vuelves a tu cama, aprietas los puños y le das a la pared. Mientras te duela, es mientras estoy. No puedes con eso, el dolor siempre te ha importando más que a mí.
No puedes pensar, aprietas los dientes para no tiritar. Tu piel morena se pinta de blanco, tu desnudez expone lo que escondes debajo de tus sonrisas falsas. Siempre haz sido un maestro de las formas, malabarista de los supuestos, consagrado de la virtud, pero siempre sin fondos, sin compromisos, sin humanidad. Un maniquí mecánico que busca ser perfecto por fuera y devora arte para adornarse, pero no para humanizarse.
Y ahora ahí estás, solo, nadie te espera. Las musas que velaban tu sueño se fueron una a una y poco a poco. Las ninfas que quisiste tener como mascotas soltaron la correa y se largaron a caminar por el mundo. Ninguna te llama, ninguna te felicita en tus cumpleaños, y algunas ni siquiera te devuelven el saludo cuando te ven por la calle. Ninguna quiere volver, festejan su libertad lamentan por la siguiente víctima tuya.
Esas son tus mujeres, las que caminan escondiendo los golpes que les diste bajo sonrisas asesinas. Que llevan marcas en el cuello porque la asfixiaste con tu control. Sus ojos siempre van hinchados de sangre, por las lágrimas que les obligaste a derramar para tu auto veneración.
Asomas la cara por la ventana y vuelves a ver a esas ninfas. Tan lejos de tí, tan bellas en sus vestidos, con los cabellos resplandecientes y los labios color rojo manzana. Y felices, con anillos y guitarras al lado de otros hombres que se ganaron el derecho de hacerlas plenas.
Anda, dime que se siente, que todas salgan corriendo de tu lado, con más ganas de huir que de construir puentes contigo. Tus palabras envenenadas tratan de herir mi espíritu e interrumpir mi sueño, no lo intentes, es imposible, yo vivo custodiada por el alma de los hombres que ame, se llevaron su cuerpo pero me dejaron su espíritu. El amor ilumina mi pieza.
Por eso no me digas que ahora entiendes muchas cosas, porque yo las tuyas las entendí desde hace mucho tiempo, y fui la única que tuvo el valor de volver a tocar a tu puerta, me despediste con piedras. Te inventas un corazón de hierro manipulado por la razón, lo sobrevaloras.
Vuelves a tu cama, aprietas los puños y le das a la pared. Mientras te duela, es mientras estoy. No puedes con eso, el dolor siempre te ha importando más que a mí.
domingo, 25 de julio de 2010
Musical Sunday
I was blessed with a big ears for listen all kind of good music.
Many will be agree with me, anothers one will prefer a different genres, but im pretty sure that as much music you listen as much your grown like a human.
FUCK I LOVE MUSIC!!
Many will be agree with me, anothers one will prefer a different genres, but im pretty sure that as much music you listen as much your grown like a human.
FUCK I LOVE MUSIC!!
I drive the hearse...
And silence is another way
Of saying what I wanna say
And lying is another way
Of hoping it will go away
And you were always my mistake...
Porcupine Tree, Incident, I drive the hearse..
Of saying what I wanna say
And lying is another way
Of hoping it will go away
And you were always my mistake...
Porcupine Tree, Incident, I drive the hearse..
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